marzo 10, 2011

¿Se deja de decir “Te quiero a un hijo”?

Nunca he sido especialmente cariñosa. Tampoco es que sea seca, pero no voy dando abrazos y besos a diestro y siniestro, aunque cuando necesito hacerlo o simplemente me apetece, lo hago sin complejos y con todas las ganas.  “Te quiero” son palabras que no salen fácilmente por mi boca y son muy pocas las personas que las han escuchado y recibido.

Sin embargo, mis hijos podrían negar todo lo que acabo de escribir y decir de mí que puedo llegar a ser “pesada”. A ellos me los como a besos, los estrujo, los toco, les acaricio el pelo, les huelo, les “mordisqueo”, les persigo para hacerles cosquillas, los observo cuando juegan, cuando duermen escucho sus respiraciones e incluso, me tumbo a su lado un rato, pero sobre todo, no paro de decirles lo mucho que los quiero y lo importantes que son para mí.

Cuando era una adolescente me reía con mi amiga Chitty de esas series americanas en las que los protagonistas, padres e hijos, no pasaban un capítulo sin decirse “Te quiero hijo, te quiero papá”. En plena vena teenager nos parecían unos cursis y unos ñoños y les imitábamos siempre que podíamos llevándonos la mano al corazón mientras hacíamos una mueca muy afectada.

Todo eso lo recuerdo ahora con gracia porque hago exactamente lo mismo que esos protagonistas de series americanas y me derrito cada vez que Ana me dice “Te quiero mamá” o Carlos viene y me abraza y a su gutural manera me dedica unos sonidos llenos de cariño.

Me resulta casi imposible creer que algún día pueda dejar de decirles lo mucho que los quiero, pero tras sobrevolar los mundos de Yupi y poner los pies en tierra, debe pasar más a menudo de lo que ahora creo.

Estos días han llegado a mis manos dos novelas que tratan de los sentimientos no expresados entre padres e hijos o entre personas que por algún motivo han sido importantes en sus vidas. Una es la finalista del Premio Planeta 2010 El tiempo mientras tanto, de Carmen Amoraga, que estoy leyendo con mucha angustia cada noche, y la otra es Las cosas que no nos dijimos, del escritor francés Marc Levy.

La primera es una novela que saca a la luz los sentimientos tontamente escondidos en el corazón de la protagonista hacia su primer amor ya fallecido y su hija, en coma tras un accidente de coche. Pilar es una mujer atormentada porque ahora que está a punto de perder a su única hija se da cuenta de que ha vivido toda su vida una mentira sentimental y repasa en una habitación de hospital todos los momentos en los que podía haber cambiado su vida o haber expresado sus sentimientos hacia los demás y que nunca hizo. Ahora está totalmente atormentada, porque su amor platónico ya no está y su hija está al borde del precipicio. Quizás nunca más pueda decirle lo mucho que la quiere y lo mucho que siente no habérselo dicho más a menudo.

La segunda novela, que no he leído y que no sé si podré leerla si no quiero llorar antes de dormirme (leo cada noche en la cama antes de dormir, sea la hora que sea, esté cansada o no… es una de las cosas que más me gusta hacer), una mujer recibe la noticia de que su padre, con el que no ha tenido mucho trato a largo de su vida, no irá a su boda que tendrá lugar en cuatro días porque se ha muerto. Al día siguiente del funeral recibe una sorpresa que la hará descubrir a su padre ya ausente y lo mucho que la quería sin que ella lo supiera. Glups.

Por eso desde aquí os animo a decir a todas las personas importantes para vosotros lo mucho que las queréis, para que el tiempo no construya un muro cada vez más alto a vuestros sentimientos. Si las palabras no os salen fácilmente a la cara, escribirles una carta, un e-mail, una postal…. lo que sea, pero no dejéis de hacerlo, os sentirés mucho mejor y seréis más felices.

Yo en cuanto esté con los míos, pienso volver a decirles OS QUIERO.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

8 Comentarios

  • 1. Paula  |  marzo 10, 2011 at 20:05

    Ay Carmen, tu post me ha hecho sacar mi lado más sensiblero (aparte ya del que me aportan las hormonas de este largo embarazo…), yo tampoco soy muy de decir te quiero, vamos, que me cuesta horrores..pero cuando lo digo, de verdad que es que se me queda corto para expresar lo que quiero decir.
    Imagino que ahora que nacerá mi hija estaré todo el día diciéndoselo igual que haces tú, hasta que me mande a paseo por cansina ;o)

    me ha encantado, ahora mi loca me leo esos libros…madre del amor…igual más adelante cuando esté en un estado hormonal estable…apuntados quedan!!
    Un beso

  • 2. Carmen  |  marzo 10, 2011 at 21:52

    Paula, ni se te ocurra leerlos… como moraleja yo estoy quedándome con lo de no callarte un sentimiento…. por lo demás, me deja una angustia brutal, debe ser que somos mujeres y, embarazadas o no, podemos tener la vena sensiblera más acentuada en algunos momentos ;-P GRACIAS POR TU COMENTARIO Besitos!

  • 3. Esther  |  marzo 11, 2011 at 13:12

    A mí me pasa igual… me da panico que cuando crezcan mis hijos noseamos capaces de mantener una simple conversacion o simplemente decirnos te quiero.

    Me encanta tu blog Carmen, pero actualiza mas!!

  • 4. Melisa Villarreal  |  marzo 12, 2011 at 2:06

    Felicidades por tu blog… Te invito a que leas la columna de Alba Díaz en http://www.oyemexico.com, el cual habla sobre las madres y sus hijos.

  • 5. Zapatos  |  abril 14, 2011 at 8:08

    ¡Que bonito post! me has emocionado, de verdad… no soy una persona que demuestre demasiado sus sentimientos, pero con los hijos es totalmente diferente. Ellos se merecen cada gesto y cada “te quiero”. ¡Y me encanta decírselo!

  • 6. susana  |  abril 25, 2011 at 13:16

    Yo he leido la de las cosas que no nos dijimos y es una historia preciosa=)

  • 7. Joyas plata  |  abril 26, 2011 at 11:29

    Un post realmente precioso, Carmen… Me he sentido muy identificada. Cada día les repito a mis hijos lo mucho que los quiero… y no me canso de hacerlo… son la alegría de mi vida.

  • 8. Alicia  |  mayo 16, 2011 at 12:09

    REALMENTE PRECIOSO!a veces pienso que un simple TE QUIERO para mi niña de 3 añitos no es suficiente ya que no expresa todo lo que quiero decirle,pero espero que nunca deje de decirselo,pq entonces sí me sentiría fracasada.GRACIAS!

Deja un comentario

Requerido

Requerido (permanecerá oculto)


ocho − 7 =

Subscríbete a los comentarios via RSS