Archivo de marzo, 2011

marzo 17, 2011

La peor madre del mundo

Así es como me siento hoy, día en el que mi hijo Carlos cumple 2 años.

Y os preguntaréis por qué me siento tan mal cuando debería ser un día feliz, plagado de recuerdos preciosos y emociones intensas. Pues bien queridos, aquí la madre trabajadora con prisas todo el día se ha olvidado por completo de llevar los regalitos para los compañeros de su hijo en la guardería como se suele hacer en estos casos. Tal despiste tenemos que ¡ni siquiera hemos caído en comprarlos!

He pasado una mañana terrible castigándome a mí misma pensando en cómo he sido capaz de no haber recordado algo tan importante para mi hijo. Vale que él ni se entera y sigue con su vida como siempre, pero yo como madre que hasta ahora me había “currado” los cumpleaños de Ana como si fueran el primero cada uno de ellos, haberme olvidado de comprar esos regalitos, chuches, chorradita para los niños de la clase de mi niño ha sido un golpe a lo más profundo de mi ser.

Su padre lo ha debido pasar igual de mal porque no ha dudado en coger su moto a la hora de la comida para remediar este terrible despiste. Ha ido a una de las tiendas Tiger que hay en el centro de Madrid, ha comprado unos lápices con muñequitos en los extremos y unos pomperos muy “salados” y los ha llevado a la guardería para que Carlos pueda repartirlos entre sus amigos a la hora de la merienda.

Esta cadena noruega está comenzando su expansión en España y os recomiendo que no dejéis de echar un vistazo a sus tiendas: tienen una relación calidad-precio inmejorable y resuelve de una manera eficaz la compra de regalitos y detalles de última hora sin gastarte mucho dinero. Tienen artículos para casa, para la oficina, juguetes para los niños, complementos, etc con un diseño muy cuidado que no podrías definir de otra manera que como “nórdico”.

Mis compañeras, que son todas encantandoras, han estado animándome toda la mañana y le han restado importancia a mi despiste. Además, he recibido en la oficina un regalo para Carlos de Zippy, la marca de ropa infantil ¡y me ha hecho tanta ilusión que he empezado a ver las cosas de otra manera! Gracias a todo su departamento de comunicación y las personas que lo gestionan.

Es verdad que me he despistado totalmente y me he olvidado de comprar los detalles para la guarde, pero llevo toda la semana haciendo llamadas y mandando mails a mis amigos y primos con niños para que vengan a celebrar el cumple de Carlos el sábado en casa, he hecho la lista de cosas que tengo que comprar para su celebración, tarta y velas incluidas y la he repasado más de 200 veces y, en ningún momento me he olvidado de su cumple y lo mucho que lo quiero ¡claro! De hecho, lo más importante es que esta mañana me he despertado y le he dado el mejor regalo que puedo hacerle por su cumple: todo mi amor en forma de besos y abrazos, aunque él sólo quisiera que le pusiera el dvd de Nemo o el juego de motos de su padre de la Playstation ¡a las 7 y media de la mañana!

Y vosotros ¿habéis tenido algún despiste de este tipo?

¿Cómo habéis celebrado los cumples de vuestros pequeños?

¿Qué regalitos lleváis a sus coles o guarderías para celebrar con los compañeros de vuestros hijos sus cumpleaños?

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marzo 10, 2011

¿Se deja de decir “Te quiero a un hijo”?

Nunca he sido especialmente cariñosa. Tampoco es que sea seca, pero no voy dando abrazos y besos a diestro y siniestro, aunque cuando necesito hacerlo o simplemente me apetece, lo hago sin complejos y con todas las ganas.  “Te quiero” son palabras que no salen fácilmente por mi boca y son muy pocas las personas que las han escuchado y recibido.

Sin embargo, mis hijos podrían negar todo lo que acabo de escribir y decir de mí que puedo llegar a ser “pesada”. A ellos me los como a besos, los estrujo, los toco, les acaricio el pelo, les huelo, les “mordisqueo”, les persigo para hacerles cosquillas, los observo cuando juegan, cuando duermen escucho sus respiraciones e incluso, me tumbo a su lado un rato, pero sobre todo, no paro de decirles lo mucho que los quiero y lo importantes que son para mí.

Cuando era una adolescente me reía con mi amiga Chitty de esas series americanas en las que los protagonistas, padres e hijos, no pasaban un capítulo sin decirse “Te quiero hijo, te quiero papá”. En plena vena teenager nos parecían unos cursis y unos ñoños y les imitábamos siempre que podíamos llevándonos la mano al corazón mientras hacíamos una mueca muy afectada.

Todo eso lo recuerdo ahora con gracia porque hago exactamente lo mismo que esos protagonistas de series americanas y me derrito cada vez que Ana me dice “Te quiero mamá” o Carlos viene y me abraza y a su gutural manera me dedica unos sonidos llenos de cariño.

Me resulta casi imposible creer que algún día pueda dejar de decirles lo mucho que los quiero, pero tras sobrevolar los mundos de Yupi y poner los pies en tierra, debe pasar más a menudo de lo que ahora creo.

Estos días han llegado a mis manos dos novelas que tratan de los sentimientos no expresados entre padres e hijos o entre personas que por algún motivo han sido importantes en sus vidas. Una es la finalista del Premio Planeta 2010 El tiempo mientras tanto, de Carmen Amoraga, que estoy leyendo con mucha angustia cada noche, y la otra es Las cosas que no nos dijimos, del escritor francés Marc Levy.

La primera es una novela que saca a la luz los sentimientos tontamente escondidos en el corazón de la protagonista hacia su primer amor ya fallecido y su hija, en coma tras un accidente de coche. Pilar es una mujer atormentada porque ahora que está a punto de perder a su única hija se da cuenta de que ha vivido toda su vida una mentira sentimental y repasa en una habitación de hospital todos los momentos en los que podía haber cambiado su vida o haber expresado sus sentimientos hacia los demás y que nunca hizo. Ahora está totalmente atormentada, porque su amor platónico ya no está y su hija está al borde del precipicio. Quizás nunca más pueda decirle lo mucho que la quiere y lo mucho que siente no habérselo dicho más a menudo.

La segunda novela, que no he leído y que no sé si podré leerla si no quiero llorar antes de dormirme (leo cada noche en la cama antes de dormir, sea la hora que sea, esté cansada o no… es una de las cosas que más me gusta hacer), una mujer recibe la noticia de que su padre, con el que no ha tenido mucho trato a largo de su vida, no irá a su boda que tendrá lugar en cuatro días porque se ha muerto. Al día siguiente del funeral recibe una sorpresa que la hará descubrir a su padre ya ausente y lo mucho que la quería sin que ella lo supiera. Glups.

Por eso desde aquí os animo a decir a todas las personas importantes para vosotros lo mucho que las queréis, para que el tiempo no construya un muro cada vez más alto a vuestros sentimientos. Si las palabras no os salen fácilmente a la cara, escribirles una carta, un e-mail, una postal…. lo que sea, pero no dejéis de hacerlo, os sentirés mucho mejor y seréis más felices.

Yo en cuanto esté con los míos, pienso volver a decirles OS QUIERO.

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