agosto 17, 2010

Vacaciones con hijos

Ya hemos vuelto de las vacaciones y he de decir, que aunque he terminado agotada, he regresado muy feliz de estar tanto tiempo con mis hijos.

Pero no nos engañemos, irse 2 semanas a la playa con dos enanos resulta muy gratificante pero al mismo tiempo agotador. Sólo el salir de casa era toda una odisea.

Sombrilla, comida de Carlos, bolsa con toallas, pareos, cubos, palas, agua, cremas, gorras, bañadores de repuesto, libro para leer (ja!)….. vete a la playa cargado como una mula, planta sombrilla, coloca toallas, sujeta a tus hijos para que no se metan en el agua solos, corre que se te escapa el niño, dales crema para que no se quemen, date tú, corre otra vez que Carlos ya está en el agua, dile a Ana que no se olvide de respirar y que conviene que saque la cabeza un rato del agua, uy, que una ola se lleva el cubo… etc etc etc

ninos-playaSupongo que os suena ¿verdad? Si a eso le sumamos que no conseguíamos que durmieran la siesta al mismo tiempo y que a uno siempre le tocaba hacer malabarismos para tener a Carlos entretenido en el porche de casa jugando mientras los demás reposaban después de comer y que se despertaba a las ocho de la mañana cada día, comprenderéis que descansar, lo que se dice descansar, no lo hemos hecho mucho 😉

Eso sí, Ana ha demostrado que la medalla obtenida en sus clases de natación era bien merecida y es posible que haya estado más tiempo buceando y buscando peces que jugando en la arena.

Por su parte Carlos se ha “asalvajado” aún más si cabe. Sé que puede sonar algo fuerte, pero es que el tío está más Tarzán que nunca. Corre que se las pela y aunque llenar el cubo de arena con una pala de su tamaño le entretenía más o menos, a él lo que le gustaba de verdad era saltar las olas con su padre, abuelo o tíos haciendo el bruto para preocupación de su madre, es decir yo, que no paraba de gritar y hacer aspavientos desde la orilla para que tuvieran cuidado con el niño. Sobra decir que se hacían los sordos y ciegos, ninguno me hacía caso y continuaban tirando al niño al aire para cogerlo justo cuando una ola iba a engullirlo. Lo que me dejaba a mí en el papel de madre histérica sonriendo a todo aquel que pasaba a mi lado mirándome y poniendo cara de “esta mujer está loca o está practicando algún tipo de deporte nuevo”.

Desde luego ejercicio hemos hecho por un tubo, entre correr detrás de Carlos todo el día y sacarlo del agua, os aseguro que no entiendo cómo he podido engordar dos kilos.

Y es que sacar a Carlos del agua ha sido un deporte de alto riesgo. En cuanto se olía que la inmersión llegaba a su fin se ponía tieso como un palo y empezaba a soltar patadas y puñetados que ni Chuck Norris ¡hay que fastidiarse con la fuerza que tiene este enano ya!

Pese al no parar, han sido unos días maravillosos en los que Ana no ha parado de parlotear conmigo, queriendo ir a todas partes a mi lado y explicando a unos y a otros todos los planes que íbamos a hacer ese día. Además, como es toda una señorita se arreglaba cada día como si fuéramos a un baile de princesas…. hecho que provocaba discrepancias de opiniones: “hija, ese vestido rojo no te pega ni con cola con las chanclas de playa moradas y amarillas y la diadema de flores azul” “que sí, que sí me pega” “Ana, yo creo que vas mejor con los pantalones vaqueros cortos y una camiseta blanca” “no, voy más guapa con mi vestido de cenicienta y las sandalias con brillantes” “Pero si sólo vamos a los columpios y luego al cine de verano” “¿y qué?” Sólo le faltaba soltarme un “Antes muerta que sencilla”. Así que como estábamos de vacaciones y no me apetecía discutir, la dejaba ir como le diera la gana y todos contentos, bueno, yo no mucho, pero me aguantaba pensando lo guapa que iría con los 85 modelitos que aguardaban en la maleta o armario y por los que su padre tanta lata me ha dado con el “luego no se pondrá ni una décima parte de todo eso”.

Y así estamos…. viendo como cada día mis hijos están más y más mayores y aunque me encanta ver cómo crecen, a veces pienso que está sucediendo demasiado deprisa… bueno, estamos en eso y pensando ya dónde ir el año que viene.

Ah que se me olvidaba… este año hemos estado en las playas de Murcia y en las del Cabo de Gata, donde Ana ha decidido que viven los hijos de los Piratas. ¿Y vosotros dónde habéis pasado las vacaciones?

Un apunte más…. ¿habéis usado pañales para el agua? A Carlos he preferido tenerlo con un bañador cuando estaba en la orilla jugando y los pañales de agua los estoy dejando sólo para meterlo en la piscina.

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1 comentario

  • 1. Sofía  |  agosto 19, 2010 at 9:32

    carmen, lo has clavado. Mis vacaciones han sido tb un sin parar de correr detras de mis hijos. Animo con la vuelta al trabajo.

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