junio 16, 2010

Mis hijos: mis aciertos y mis errores

Siempre he tenido claro que los niños son esponjas que todo lo absorben y todo lo aprenden observando a su alrededor e imitando lo que tienen más cerca. Lo normal es que su modelo a seguir sean sus padres, aunque también tienen una gran importancia todas las personas que los rodean: abuelos, tíos, profesores, etc

En nuestro caso, Ana es el ejemplo perfecto de esto que os cuento ya que  siempre ha sido un monito de repetición y hace todo lo que su padre y yo hacemos. De mí ha adquirido hábitos como  leer cada noche apoyada en un cojín que coloca en la espalda como hago yo, se lava los dientes después de cada comida casi de manera obsesiva como yo, cuando no la veo me coge la bolsita de mis pinturas y utiliza exactamente el mismo colorete y barra de labios que yo uso a diario e incluso baila las mismas canciones que a mí me gustan y lo hace hasta poniendo mis caras o ejecutando mis movimientos.

Es por eso que me siento muy orgullosa cuando la veo tirar un papel a una papelera tal y como le hemos explicado que debe hacerse, cuando pide las cosas por favor y da las gracias a continuación, cuando deja un columpio a un niño más pequeño cuando ve que lo quiere o como defiende a su hermano cuando otro chaval más mayor le empuja en el parque y le explica que hay que tener cuidado con los bebés. Incluso le ha llegado a decir a algún propietario de perro que la caca se recoge con una bolsa de plástico y no se deja en mitad de la calle.

madre-hijaEn estos gestos que para otro padre o madre pueden pasar desapercibidos, yo me veo reflejada y me siento orgullosa porque creo que lo estoy haciendo bien.

Sin embargo, en ella también veo mis debilidades y fallos como madre e incluso como persona. He de reconocer que tengo carácter (algunos lo llaman incluso mal pronto) y aunque cada año que pasa soy más calmada, hay ocasiones en las que me sale el genio.

Cuando conduzco y me encuentro con algún conductor más torpe o alguno de esos que hacen que tú tengas que dar un frenazo, me sale “la bestia” y suelto algún taco. Desde luego desde que soy madre, han sido muy pocas las ocasiones en las que ha ocurrido, pero alguna palabrilla mal sonante sí he soltado por mi boca. En esas poco frecuentes ocasiones mi conciencia ha cobrado vida en la voz de mi pequeña Ana que desde el asiento de atrás ha soltado: “mamá, ¿quién es el inútil? ¿estás enfadada? No pasa nada mamá, ahora se apartan, no te pongas nerviosa” Glups. Cómete eso.

En ese mismo instante, te das cuenta de que tienes que esforzarte más por ser mejor persona, por tener más paciencia, por no llamar imbécil al que te acaba de cerrar en una calle o se ha saltado un ceda el paso.

Y no sólo en mitad de un atasco o de situaciones al volante, como la que he puesto de ejemplo. No. Hay que intentar ser mejores personas porque nuestros hijos están ahí observando cada paso que damos, buscando las pautas que les convertirán en personas adultas el día de mañana y si no somos generosos, honrados, trabajadores, respetuosos, educados, cariñosos, defensores de nuestros valores, nobles, sensibles, divertidos, optimistas, valientes…. nuestros hijos no lo serán y se convertirán en personas que a nosotros mismos no nos gustaría cruzarnos.

Y es por eso por lo que intento ser mejor persona cada día que pasa, para que lo que aprendan mis hijos de mí sea bueno y que en un futuro pueda sentirme orgullosa de las personas a las que ha ayudado a crecer y que son mi hijos.

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5 Comentarios

  • 1. Pilar  |  junio 17, 2010 at 10:45

    No puedo estar más de acuerdo y eso que sólo soy pre-madre, salgo de cuentas pasado mañana de mi primera hija. Hay que tener cuidado con lo que haces delante de los niños que lo van a repetir. Nunca cruzo con semáforo en rojo si tengo de compañeros de cera a un papá con enano.

  • 2. Paula  |  junio 17, 2010 at 10:49

    QUé razón tienes Carmen!! Hay que tener cuidado de tratar que los peques vean en nosotros comportamientos al menos de buena persona, de educación, de respeto. Aunque a veces es inevitable que te pillen en un renuncio, lo cierto es que hay que extremarlo todo…Estoy segura de que eso funciona, solo hay que ver cómo son de educados los hijos de las personas que también lo son. Y de mal pronto nadaa!!!

  • 3. Carlos  |  junio 17, 2010 at 10:51

    Los niños son monos de repetición y por eso nos gustan tanto. Por eso y porque dicen todo lo que se les pasa por la cabeza sin pensar en las consecuencias. No entienden el significado de la palabra vergüenza. ¿Cómo me gustáría volver a ser un niño?

  • 4. Car  |  junio 17, 2010 at 11:42

    Desde luego, da gusto leerte! eres todo un ejemplo de mami. Nuestros hijos deberían sacar lo mejor de nosotros y delante de ellos, tenemos que mostrar nuestra mejor cara y nuestra mejor forma de ver la vida para que ellos a su vez la vean así. QUe por desgracia, ya habrá quién les enseñe cosas menos buenas……

    bsss

  • 5. Romina  |  junio 17, 2010 at 11:47

    Mi pequeña tiene sólo 14 meses y sabe más de lo q le han enseñado!!!Es una pasada lo q entiende,lo q hace,es VER PARA CREER!!Hay q dar ejemplo eintentar por todos los medios que se hagan unos niños,que en un futuro seran adultos,responsables,educados,amables,cariñosos,bondadosos….Para que gracias a TODOS podamos vivir en UN MUNDO MEJOR q el q tenemos ahora…Suerte a todos con el esfuerzo y sacrificio,para que sean las mejores personitas que jamás Dios halla creado!!

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