abril 29, 2010

Padres sin vocación

El otro día estuve comiendo con dos de mis compañeros de trabajo. P. está embarazada, C. está casado y sin hijos y yo, madre de dos. Todos tenemos una edad comprendida entre los 30 y los 35, por lo que los niños y nuestros pensamientos e inquietudes sobre ellos es un tema muy recurrente y habitual en nuestras comidas. P. porque obviamente al estar embarazada de su primera hija está a punto de descubrir lo que significa ser madre en primera persona, él porque en algún momento de su vida, le gustaría tenerlos y yo, lógicamente como madre de dos enanos lo vivo, lo disfruto e incluso a ratos lo sufro.

Lo que no imaginé es que en esa comida me descubrieran algo que yo desconocía por completo y era que hay parejas que cuando han sido padres, no han sentido su vocación como tales hasta pasado un tiempo. De hecho, confesaron tener amigos o conocidos que durante los primeros años con sus hijos no habían disfrutado en absoluto y que por este motivo no se planteaban aumentar la familia.

Me quedé perpleja. No sabía qué decir. Siempre creí que al dar a luz a tu hijo le querrías sin más. Es cierto que no siempre existe ese flechazo instantáneo y que durante las primeras semanas tras el alumbramiento, puedes ver a tu bebé como un extraño al que no te haces y por el que no sientes ese amor incondicional del que todo el mundo habla…. pero eso, unas semanas… no unos años.

instinto-maternalYo debía poner cara rara porque ellos insistían en que sus conocidos eran unos padres fantásticos que adoraban a sus hijos, pero que reconocían no haberse sentido a gusto con sus hijos sobre todo los primeros años y que tampoco les había salido ese instinto animal de amor profundo hacia sus “crías”. Yo seguía sin dar crédito porque entiendo que una mujer no sienta esa llamada de la naturaleza y no quiera ser madre o que un hombre no le apetezca lo más mínimo convertirse en padre. Lo que no termino de entender es como no te sale amar profundamente a tu hijo y te hace sentir la persona más feliz del mundo cuando tu pequeño te mira y te dedica una sonrisa.

He de admitir que no salía de mi asombro porque desconocía totalmente que esto pudiera pasar. Así que me fui a trabajar dándole vueltas al asunto y no paraba de preguntarme si es que era una cuestión de que cada persona es diferente y ese instinto te sale o no, o que nuestra generación vive muy bien y cuando llega un bebé, tu vida se ve alterada y te sometes a un montón de esfuerzos y sacrificios tanto personales como económicos y eso es lo que te hace “rechazar” ese sentimiento fraternal. Por no hablar de que como te salga un niño llorón e insoportable, tu vida se convierte en un infierno, para qué engañarnos.

Por eso considero que es tan importante saber lo que significa tener un hijo antes de tenerlo. No es una camiseta que te la pones cuando te apetece o un coche que cuando te aburres o te empieza a dar problemas, lo cambias.  No, un hijo es para siempre, en lo bueno y en lo malo. Y aunque tener a mis hijos es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida y no la concibo sin ellos a mi lado, siempre diré y gritaré a los cuatro vientos que también son lo más agotador y preocupante a lo que me he enfrentado nunca.

Y aunque mis ojeras son cada vez más profundas y mi vida es un continuo sobresalto por ataques de tos de madrugada, fiebres inesperadas, trompazos desde un tobogán o caídas desde algún lugar extraño y un correr a todas partes con la lengua fuera  cargada como una mula con pañales, chupetes, ropas de cambios, paquetes de pañuelos de papel……  cuando Carlos me abraza y me mira como “enamorado” y total adoración o Ana me dice “Te quiero mamá” o busca mi mirada llena de amor, os juro que se me pasan todos mis males, la energía vuelve a mí y me creo una SuperWoman que podría salir volando y resolver cualquier problema que se me pusiera por delante.

Por eso doy gracias por haber “conectado” con mis hijos desde el principio y haber sentido siempre mi insinto maternal.

¿Os ha pasado esto alguna vez? ¿Os habéis sentido a gusto desde el principio con vuestros hijos o por el contrario os ha costado adaptaros a vuestro papel de padres?

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4 Comentarios

  • 1. Paula  |  abril 29, 2010 at 10:48

    Ay, Carmen… yo no tengo hijos aún…y no sé qué pasará cuando los tenga..Hoy por hoy me siento más identificada con tu manera de pensar que con P. y C. aunque no sé qué sentiré cuando caigan sobre mi esas responsabilidades…hay que vivirlo para saber. Yo sé que es duro. pero me apetece más de lo que me asusta.

    Y es cierto, hay mucha gente que piensa igual que ellos…ya se sabe que cada uno tiene sus propias experiencias…

  • 2. Fran  |  abril 29, 2010 at 15:15

    Hola Carmen. Has olvidado mencionar aquellos padres que planifican un embarazo para evitar un despido…a mi mujer le pasó con compañeras de ex-empresa, claro está, mi mujer no estaba embarazada y le afectó el ERE.

  • 3. ElForodelBebé  |  abril 29, 2010 at 15:49

    Claro que es duro al principio. Un nuevo ser se cuela en tu vida. Todo cambia. Tu tiempo ya no te pertenece.

    Pero a la primera sonrisa que se le escapa se da todo por bueno.

  • 4. Carmen  |  abril 30, 2010 at 10:24

    Gracias por vuestros comentarios.

    Que conste que mi exposición no es una crítica a nadie, sólo faltaba, no soy nadie para juzgar los sentimientos ni la forma de ser de cada uno. Simplemente, es un comentario sobre un sentir que yo desconocía…. No dudo que estas parejas sean los mejores padres del mundo aunque al principio les haya costado adaptarse a esta situación.

    🙂

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