Archivo de diciembre, 2009

diciembre 22, 2009

Navidad, trabajos y niños

El tiempo pasa tan rápido que cuando me he querido dar cuenta ya está aquí la Navidad y tengo a mis dos hijos embobados mirando las luces que adornan la ciudad.

Es época de cuadrar agendas laborales con eventos y celebraciones varios, cenas-comidas navideñas con familia y amigos, encargos de los Reyes Magos y todo eso resulta una misión casi imposible si tienes dos niños en casa. Vamos, que es más complicado encontrar una hermana, cuñada, abuela, amiga que haga las veces de niñera que conseguir aparcamiento en pleno centro y en hora punta.

bebe-navidadSi los Reyes Magos me hubieran enviado una carta con todo tipo de especificaciones con las peticiones pertinentes de Ana y Carlos, todo sería más fácil. Llegaríamos a la tienda o centro comercial de turno e iríamos a tiro fijo. Pero no es así de sencillo. Lo único que la niña tiene claro es que quiere  una guitarra y un micrófono y una pizarra de tizas, “pero de colgar eh?” . Sí, ya sé que eso está tirado de encontrar, pero resulta que mis hijos se pasan la tarde con la abuela materna, es decir, mi madre, y sus Reyes Magos se me han adelantado y han decidido que esas peticiones van directas a su casa…. “Genial Mamá, gracias. Ya me volveré yo loca pensando en algo.” Y Ana sigue sin pedir nada más.

El caso es que sabes que si te metes en un centro comercial vas a encontrar  mucha gente con la misma intención que tú: resolver la papeleta del tema regalos lo más rápido y mejor que se pueda. Así que todo el mundo corre por los pasillos, entran desesperados en las tiendas, aguantan como pueden la cola para pagar y luego a meter los paquetes en el maletero del coche sin que los niños lo vean otro día. Y claro, el plan no es muy apetecible y lo vas atrasando y atrasando hasta que te das cuenta de que ya no queda nada para los Reyes Magos y empieza a ser urgente encontrar niñera para escaparse una tarde a cumplir la misión.

Como hay varias cosas que le hacen ilusión a Ana ( o eso creemos su padre y yo) y que no son los últimos lanzamientos de la industria juguetera esperamos encontrarlo todo sin problemas. En alguna ocasión Ana ha insinuado querer pinturas de dedos, cuentos, unos Pequeños Ponys para peinarlos (el anterior parece Amy Winehouse y tiene tal cardado que resulta imposible quitarle las gomas que la niña ha ido poniéndole) y unas botas de agua de Spiderman. Supongo que a estos presentes, al final se le unirán otros más que irán surgiendo por el camino.

De Carlos no os cuento nada porque él es feliz con muy poquito, el pobre. Con ir de exploración por toda la casa le vale. De hecho ahora su mayor diversión es acercarse sigilosamente al Arbol de Navidad y pillar cualquier tipo de adorno que esté a su alcance antes de que yo lo descubra y él intente escapar con su presa por el pasillo gateando a toda velocidad cuando escucha mi voz diciendo “noooooooooo”.

Espero que paseis unas Felices Fiestas con vuestros seres queridos.

¡FELIZ NAVIDAD!

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

3 Comentarios

diciembre 1, 2009

Velocidades supersónicas y coscorrones varios

Carlos ha espabilado mucho en las últimas semanas, tanto que el tema gateo lo tiene totalmente dominado y la casa se le queda pequeña. De hecho, es tan rápido que no podemos despitarnos ni un segundo porque cuando nos queremos dar cuenta ya está arrancando las hojas a una planta, mordiendo una pata de una silla o subido a todo mueble que le ofrezca un punto de apoyo.

Tanta es su vitalidad y rapidez que en la guardería nos comentan que es el único bebé al que no estimulan para que gatee porque el niño ya se estimula solo más que de sobra y se pasa el tiempo “robando” los chupetes y baberos a sus compañeros. Esta agilidad y movilidad nos ha llevado a comprar todo tipo de objetos que garantizan su seguridad. De pronto nuestro hogar ha pasado de ser un entorno tranquilo a algo más parecido a un campo de minas, ya que todo nos parece peligroso y en cada esquina acecha una trampa mortal para el niño.

seguridad-bebe-casaAsí que hemos cubierto todos los picos con protectores especiales para que Carlos no termine empotrando en ellos su cabecita, hemos protegido todos y cada uno de los enchufes de la casa, colocado topes en las puertas y cajones y, de momento, el niño no nos ha dado ningún disgusto serio.

Sin embargo, como es una aventurero que nada le para, ahora está en constante expedición por la casa. Todo lo quiere ver y coger y cualquier cuarto es la mar de interesante para él. De hecho, sus juguetes favoritos ahora son los DVDs y juegos de la consola que hay debajo de la mesa de la tele y lo más parecido al paraiso para él debe ser el cuarto de su hermana, la cual aguanta con una paciencia de santa y observa cómo le coge los Pequeños Ponys y demás juguetes, para babearlos y morderlos en mitad de pleno ataque de risa. Y es que es dejarle en el suelo y allá que va Carlos más rápido que una bala por el pasillo en dirección al dormitorio de Ana. Cualquier día, mi hija me dirá que a ver si controlo al “pequeño terremotillo”, como ella lo llama.

Como ya se pone de pie con una soltura que no es normal, se está llevando más de un coscorrón. Ponerse de pie lo logra en cuanto logra apoyarse en algún sitio, pero el tema del equilibrio no lo tiene tan dominado, por lo que al más mínimo movimiento su verticalidad pasa a ser horizontalidad seguida de coscorrón en la cabeza. Como es un bruto, apenas llora y tras un mimo o dos, le dejamos en el suelo sonriente y vuelve al mismo sitio.

He pensado en ponerle algún tipo de “chichonera” para la cabeza, pero no sé si las venden. De momento, el casco lo he descartado, pero tiempo al tiempo.

Y vuestros niños ¿cuándo empezaron a gatear y ponerse de pie? Carlos con 8 meses.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

3 Comentarios