Archivo de agosto, 2009

agosto 26, 2009

Sillas para el coche

Ahora que Carlos ya tiene 5 meses, he estado pensando que en cuanto menos me lo espere, no cabrá en el portabebés y tendré que pasarle a la silla normal. Aunque para ese momento, todavía me quedan por lo menos un par de meses creo yo, me han empezado a entrar las mil dudas sobre cuándo debo cambiarle de silla de seguridad del coche.

sillas_auto.jpgCon Ana nos volvimos locos intentando averiguar hasta qué kilos y/o edad o meses era conveniente y seguro dejarla en el portabebés para viajar en coche y cuál era el momento para pasarla a una silla más de mayores. En esa investigación que todos los padres hacemos en algún momento nos enteramos que las sillas de seguridad para el coche se clasifican en grupos y van desde el 0 hasta el 3 y sus usos se realizan en función del tiempo y peso de los niños. Así que tuvimos que empollarnos las diferencias entre cada uno de ellos para no meter la pata y elegir la mejor opción para nuestra niña.

Ahora con Carlos, hemos tenido que estudiarnos el tema de nuevo ya que todo se olvida…. parece mentira.

Repasando hemos vuelto a descubrir que los grupos son:

Grupo 0 (hasta 10 kilos): es el popular cuco o capazo y resulta perfecto para los recién nacidos. Se debe colocar en los asientos traseros con sus sistemas de anclajes a los de seguridad del vehículo. Hay gente que opina que no son tan seguros como los del siguiente grupo, pero si están homologados, digo yo que sí serán seguros ¿no? De todas formas no conozco a ningún niño que haya viajado en el cuco hasta ese peso.

Grupo 0 y 0+ (hasta 13 kilos): son los que conocemos todos por portabebés, que es el accesorio intermedio entre el cuco y la silla de paseo, que también sirve como silla de seguridad. Se coloca en el asiento del copiloto o en los asientos traseros, pero siempre en dirección contraria a la marcha. Es muy importante recordar que en caso de colocar la silla en el asiento del copiloto, el AIRBAG DEBE ESTAR DESACTIVADO o en caso de accidente puede resultar fatal para el bebé.

Grupo 1 (de 9 a 18 kilos): Se colocan en el asiento trasero y se ancla a los cinturones de seguridad del coche. El niño debe ir siempre bien sujeto y no dejar muy holgados los arneses de la silla para evitar que el niño “baile” dentro de la silla. La holgura ideal es un par de dedos como mucho, no es plan de hacerle un torniquete al niño en cuestión, debe ir sujeto, no ahogado.

Grupo 2 (de 15 a 25 kilos): Son los llamados elevadores con respaldo y permiten adaptar el recorrido del cinturón del coche al cuerpo del niño.

Grupo 3 (de 22 a 33 kilos): Son cojines elevadores, sin respaldo y permiten que el niño use elcinturón de seguridad de 3 puntos de sujección del coche con total seguridad.

Os cuento todo esto porque la primera causa de mortalidad infantil en España son los accidentes de tráfico y en muchos de estos casos se podrían haber evitado por llevar a los niños en su correspondiente silla  de seguridad. Así que por favor, no os la juguéis con frases del tipo “No hace falta que le abroches, que vamos ahí al lado” “O no hace falta sentarle en su silla, que yo lo cojo en brazos, que sólo son 5 minutos”.

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agosto 17, 2009

Gripe A y niño

Nunca me he considerado muy histérica ni hipocondriaca. Sin embargo, desde que soy madre he notado en mí algunos gestos o comportamientos que empiezan a decirme lo contrario. No sé si es un poco paranoia o qué, pero desde que ha nacido Carlos, los he notado más que nunca. Es posible que su nacimiento haya coincidido con la aparición pública de la Gripe A y esto ha hecho que mis mecanismos de defensa como madre se hayan puesto en máxima alerta.

Ahora lo paso fatal cada vez que alguien, sobre todo desconocidos, toca a Carlos. Por mi mente se desarrollan escenas a lo Ally McBeal en que le corto la mano al osado que ha tocado a mi hijo para luego desinfectarlo de los pies a la cabeza. Evidentemente, ni le corto la mano al desconocido ni desinfecto a Carlos, pero sí me hubiera gustado decirle educadamente que no toque al niño. Por no hablar de los paros cardiacos que sufro cada vez que alguien le besa un pie…. ¿pero por qué la gente besa a los niños sin conocerlos de nada? ¿Es que no ven las mismas noticias que yo en las que se  advierte que lo mejor es no tocarse o besarse para prevenir la Gripe A? Me saca de mis casillas. Ni yo misma toco a mi hijo cuando vengo de la calle hasta que no me he lavado las manos. ¿Empezáis a pensar que soy una histérica?

gripea.jpgEs por eso que me sorprende comprobar que pese a la cantidad de información sobre medidas preventivas que está dando el Ministerio de Sanidad para la población en general, no se hayan preocupado de informar en “particular” a dos de los grupos de riesgo que más pueden sufrir con este virus: las embarazadas y los niños.

A mí en este caso, me duele doblemente por mis dos hijos que, desde el Ministerio todavía no hayan hecho una campaña dirigida a los más pequeños, sobre todo ahora que se acerca la vuelta al cole. Lo fácil ha sido hacer unas campañas dirigidas a adultos, que están muy bien, insisto, pero se olvidan totalmente de los niños. Los adultos, al fin y al cabo, lo entendemos a la primera y luego ya haremos cada uno lo que quiera o considere necesario… pero ¿y ellos?

¿Cómo le decimos a un niño que no comparta sus cubiertos en el comedor del cole o guardería? ¿Cómo le decimos que no se abrace a sus amigos cuando los vea? ¿Cómo le explicamos la importancia que tiene estornudar con un pañuelo de papel en la boca? Me parece algo complicadísimo de hacer, por eso y con más motivo, pido urgentemente al Ministerio que se haga un último esfuerzo más y se centre en nuestros pequeños.

Yo misma he llamado al Ministerio, para más “inri” a su gabinete de prensa, y sinceramente, he alucinado un poco. Lo más que me han dicho ha sido que no hay nada específico para niños, que de momento, no hay nada previsto y que ya verán si es necesario en un futuro… y yo me pregunto ¿qué futuro? ¿cuándo los casos de niños infectados sean alarmantes?  ¿No sería mejor empezar ya para no lamentarnos en otoño? Una pena.

Menos mal que al dirigirme a la página web de la Comunidad de Madrid, que es donde vivo, sí encontré un vídeo explicativo dirigido a niños…. a ver si algunos, toman ejemplo.

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agosto 13, 2009

Se me cae la baba

Sí­. Rotudamente sí­ y no pienso dismularlo o negarlo. Se me cae la baba de manera exagerada. Desde que he vuelto al trabajo, intento pasar todo el tiempo que me queda con los niños. Sobre todo con Carlos, que lógicamente es el que ahora, másme necesita, o eso me creo yo.

Cada día, cuando vuelvo del trabajo y abro la puerta de casa estoy deseando ver a mi niña correr hacia mí­ gritando “¡mami, ya estás aquí­!” y escuchar un gritito agudo muy alegre. Es Carlos, que en cuanto escucha mi voz, se pone todo contento…. y yo, ni os cuento, claro. Cuando logro llegar al salón con Ana en brazos que ya pesa lo suyo, ahí­ está mi niño, mirándome con ojos de enamorado dando patadas al aire a una velocidad supersónica. No puedo evitarlo, me pongo toda feliz y orgullosa. de ser yo el motivo de tanta fiesta….

bebe.jpgSé que con su padre están igual de bien que conmigo, de eso no hay duda. Pero es que madre sólo hay una… y Carlos parece saberlo. En cuanto me pierde de vista porque me he ido a cambiarme, él comienza a emitir sonidos tipo gruñidos y chillar. Sé que lo hace por mí­, porque en cuanto me vuelvo a poner en su campo de visión, deja de hacerlo y se queda tan tranquilo sonriendo de oreja a oreja.

Con Ana todo pasó tan rápido que no quiero que se repita con Carlos. A él pienso cogerle todo lo que me apetezca sin temor a “que se acostumbre”y pienso dormirlo en brazos si me apetece. Y es que cuando he querido darme cuenta, mi hija ya es una princesita de 3 años que nunca volverá a ser bebé. Así que a Carlos le tocará “soportar” todos los achuchones que quizás por ser algo más estricta no le di a ella siendo más pequeña. No es que no le hayamos dado todo el amor y cariño del mundo, espero que no me entendais mal… pero sí es cierto que quizás estaba más agobiada en pensar todo ochenta veces y el tiempo se escapaba sin darnos cuenta de que cada momento es único y los niños crecen demasiado rápido.

No me quiero poner en plan “abuela cebolleta” así que os diré que entre los avances de Carlos están que ya tiene casi dominado el control sobre sus manos: todo lo que pasa delante de sus narices lo coge al vuelo, le encanta tirarme del pelo cuando me agacho a cogerlo o le tengo en brazos y se sigue riendo a carcajadas en cuanto le decimos cualquier cosa.

Rueda sin parar así que en cuanto nos descuidamos un par de minutos, ahí está Carlos totalmente encajonado contra una silla del comedor o un mueble poniendo cara rara como pensando “¿Qué está pasando aquí que no me puedo mover más en esa dirección?”. Está para comérselo… ¿Qué os voy a decir yo que que soy su madre?

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agosto 4, 2009

Vuelta al trabajo

Se acabó. Definitivamente, mi baja maternal, mis días de permiso por lactancia y mis dos semanitas de vacaciones se han terminado. 

Ayer me incorporé al trabajo y he de reconocer, que hasta tuve cierto punto de ilusión. Son momentos en los que tus sentimientos están encontrados, los míos por lo menos. Por un lado me daba mucha pena tener que separarme de Carlos y se me pasan cosas raras por la cabeza (c0mo que se va a olvidar de mí), pero por otro lado, tenía ya ganas de hacer otra cosa que no fuera ocuparme al 100% de mi “cachorrilo”.

Con Ana, mi hija mayor, lloré ríos de lágrimas, pero con Carlos, no he derramado ni una…. ¿me estaré volviendo una insensible? Imagino que la experiencia es un grado y sé que va a estar perfectamente cuidado, aunque una parte de mí siempre piense que como con su madre, no está con nadie :O)

Mi primer día también ha sido más “suave” porque mis niños se quedan con su padre en casa, pero en septiembre habrá que pasar por el trago de llevar a Carlos a la guardería por primera vez. Cuando llegue ese momento, veremos si estoy tan feliz y fuerte como ahora.

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