abril 19, 2009

¡Carlos ingresado!

Hoy os escribo algo que nunca me hubiera gustado escribir. Hemos llegado a casa a la hora de la comida tras estar desde el miércoles por la tarde ingresados con Carlos. Ha sido, creo, el mayor susto de mi vida.

El martes por la tarde empecé a notar que el bebé estaba algo más calentito de lo normal. Le puse el termómetro y efectivamente marcaba 37º. En principio, no le di demasiada importancia ya que con estos cambios de temperatura entendí que podía ser normal.

Como durante las tomas de la noche seguía con esa “febrícula” (en el hospital he descubierto ese término médico) decidimos llevarlo al pediatra por la mañana.

En el reconocimiento que le hizo el médico, no le vio nada: ni oídos, ni garganta ni pecho, nada… así que nos comentó que le vigiláramos y que si seguía así durante el resto del día, volviéramos al día siguiente. Pero nos advirtió… “Si el niño llega a 38, llevadle a Urgencias sin dudarlo”.

Al llegar la tarde y ponerle de nuevo el termómetro comprobé horrorizada que mi pequeño de menos de 1 mes tenía 38º, así que sin dudarlo cogimos el coche y nos plantamos en el Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid, uno de los referentes en medicina pediátrica de España y que tenemos a 10 minutos de casa.

mama3.jpgUna vez allí nos atendieron enseguida y cuál fue mi sorpresa cuando la pediatra de urgencias, con todo el cariño y profesionalidad posible me informó: “No te asustes, pero por protocolo hospitalario, tenemos que dejar ingresado a tu bebé, ya que siempre que hay fiebre y tienen menos de 1 mes, es lo que tenemos que hacer, hasta descartar cualquier tipo de anomalía o infección”.

Mi cara se debió volver un poema porque intentó tranquilizarme mientras me explicaba todo el proceso. Os juro que me entró una angustia brutal y se me saltaron las lágrimas cuando me avisaron que no me asustara, pero que debía salir para que le sacaran sangre, le sondaran y le dejaran puesta una vía por si había que ponerle medicación.

Fue un detalle por su parte avisarme sobre el hecho de que al volver a ver a mi niño estaría con una vía, porque si no, el impacto al cogerle de nuevo hubiera sido enorme.Tras un par de horas de espera en un box nos confirmaron que los primeros resultados de todas las analíticas era perfectos, no había nada y todo indicaba que era un virus, posiblemente contagiado por cualquiera de nosotros, pero que igualmente el bebé debía quedarse en observación hasta que la temperatura corporal fuera la correcta.

Cuando me pasaron “a planta”, ya de madrugada, nos enviaron a la sala de lactantes Santo Angel, que es donde van todos los recién nacidos que ingresan en ese hospital y me tuve que quedar solita con mi niño, ya que sólo permiten un acompañante por noche y bebé. Así que mi marido se tuvo que ir a casa y yo me quedé allí al lado de la cunita de Carlos deseando con todas mis ganas que no tuviera nada.

Hemos estado ingresados 4 días. Al final el virus se confirmó ya que tras tener picos de 38, la fiebre fue bajando hasta 37 con algo y cuando por fin pasaron 12 horas con menos de 37 nos dieron el alta.

Durante estos días en el hospital te da tiempo a pensar muchas cosas. Allí he podido ver a otros bebés ingresados todavía más pequeños que Carlos, con sus madres todavía con los puntos de la episiotomía o de alguan cesárea aguantando el chaparrón o algún niño por los pasillos con su cabecita sin pelo, consecuencia de alguna operación en la cabeza o algún tratamiento más agresivo cuando ibas a la cafetería a reponer fuerzas y él te miraba con una sonrisa.

En esos momentos das gracias porque tu hijo sólo tiene un virus y aunque te sientes fatal, te das cuenta de que eres afortunada por no estar allí por algo mucho más grave.

El personal del hospital ha sido en todo momento encantador y profesional. He de agradecer a casi todas las enfermeras y auxiliares de la sala Santo Angel su cariño y profesionalidad hacia los bebés allí ingresados y hacia sus preocupadas madres.

Y si por un casual mi compañera de habitación, la mamá de Amy, lee esto, pues tb las gracias porque hemos pasado 3 días allí con nuestros bebés con los mismos síntomas y nos hemos entendido a la perfección, respetándonos mutuamente nuestros descansos, silencios o ganas de hablar.

Ahora no paro de tomarle la temperatura a Carlos, que es lo primero que me han dicho que no haga… que no me obsesione, que sólo “le vigile y le controle”, pero cualquiera no le pone el termómetro cada dos minutos ¿no?

PD: no os cuento lo que he echado de menos a mi niña estos días y lo agradecida que una vez más estoy a mis padres y hermanos por haberla cuidado casi mejor de lo que yo lo hago y cómo nos la han traido a la puerta del hospital para poder estar con ella un rato cada tarde paseando por El Retiro porque me enrollaría todavía más si cabe, lo incómodo que me ha resultado dormir en un butacón al lado de la cuna, el ir y venir de mi marido con ropa cada día para que yo pudiera cambiarme tras ducharme en las duchas del hospital, el comer en la cafetería, etc…..

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7 Comentarios

  • 1. Mainada  |  abril 22, 2009 at 12:36

    Carmen,

    Se siente aún tu angustia leyendo el post, me alegro de que haya sido sólo un susto pasajero.
    Aunque sea inevitable, procura irte despegando del termómetro… y sal con Carlos a que le toque el solecito (que esperemos que dure!)

    Un saludo,

    Mainada

  • 2. Carmen  |  abril 22, 2009 at 16:21

    Mainada,

    muchas gracias por tu apoyo!!! Y sí, hoy ólo le he puesto el termómetro 1 vez y hemos salido a dar paseos desde ayer!!

  • 3. Pau  |  abril 22, 2009 at 16:59

    Ay….que llorera con este post!! me alegro de que ya esté bien!

  • 4. Faust  |  abril 23, 2009 at 13:15

    Pues vaya susto! y qué alegría oir que todo va bien. Esperemos no tener que oir nada así en muuucho tiempo. Mucho ánimo y no te preocupes demasiado.

  • 5. anat  |  abril 28, 2009 at 12:00

    Qué lagrimones con el p.d….Efectivamente en esos momentos te das cuenta de quién te quiere y te ayuda. Felicidades Carmen pq solo haya sido un susto

  • 6. NOEMI  |  abril 30, 2009 at 10:24

    ES MI MAYOR TEMOR. NUNCA HE TENIDO A MIS NIÑAS INGRESADAS, UNA CON 8 AÑOS Y LA PEQUE DE 11 MESES. PERO LA DESCRIPCION QUE HAS HECHO ME HA LLEGADO AL CORAZON. ES JUSTO LO MISMO QUE ME IMAGINO QUE YO SENTIRIA. SON TAN FUERTE Y A LA VEZ TAN FRAGILES. ES LO QUE MAS SE QUIERE EN EL MUNDO Y CUANDO PASA ALGO ASI HAY UNA PENA TAN GRANDE QUE TE ENBUELVE EL CORAZON Y TE RETUERCE EL ESTOMAGO… ME ALEGRO QUE SOLO HAYA SIDO UN SUSTITO DE NADA Y QUE YA ESTEIS EN CASA. TENEMOS TANTA SUERTE DE VIVIR EN UN PAIS QUE CUENTA CON TANTISIMOS PROFESIONALES QUE CUIDAN DE NOSOTROS, DE NUESTROS BEBES Y DE NUESTRO MAYORES…. ACORDEMONOS ALGUNAS VECES DE DARLES LAS GRACIAS… UN BESITO A TODAS.

  • 7. Angela Müller  |  enero 20, 2010 at 12:07

    Hola Carmen,
    estuve hace poco – estas navidades- ingresada con mi hija,también en la sala santo ángel. leo tu testimonio y entiendo que estabas dando el pecho cuando fuiste al hospital, no?
    es que te quería preguntar como llevaste ese tema de la lactancia allí. yo estuve 7 días, Anna tenía solo 12 días y nos hicieron la vida bastante imposible con la lactancia. yo doy el pecho a demanda y no les encajaba en su horario. fue horrible estos días, me intentaron dar biberones continuamente y hubo momentos que me desesperaba. no había otra madre dando el pecho para hablar…y me llegaron a decir cosas muy desagradables por tenerla en brazos, dormir con ella por la noche y darle el pecho cuando ella tenía hambre y no cuando querían los profesionales.
    solo me pregunto si a ti te ha pasado algo parecido…
    un saludo, Angela

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