enero 20, 2009

Los cursos de preparación (física y mental)

Ayer comencé los cursos de preparación (y/o mentalización) al parto. Al entrar en la clase y ver a más mujeres en mi misma situación y con esa tripotas intentando sentarse de forma cómoda en las sillas, me di cuenta de que para muchas de ellas (luego descubrí que para la mayoría)  será la primera vez que den a luz  y descubran que hasta que no tienes a tu propio hijo, no te imaginas lo que es realmente. Los momentos buenos son mucho mejores y, los malos, porque también los hay, son peores.

Siempre he afirmado que entre las mujeres que ya han sido madres existe una especie de pacto de silencio sobre cómo son los días inmediatamente posteriores al parto. Es raro encontrar a una madre que confiese abiertamente y te explique sin tapujos que lloras, que te sientes agotada, a ratos asustada, dolorida, insegura e incluso dudosa sobre si algún día serás capaz de hacerte con la nueva situación. Además, añade un cambio hormonal abrumador que hace que estés especial y exageradamente sensible…. y pese a ello, eres la mujer más feliz del mundo o por lo menos, se supone.

manita_bebe.jpgDesde aquí os quiero transmitir algo: no pasa nada si sentís que no amáis tan profundamente a ese bebé de tres días como hubieráis esperado que ibáis a hacer según os lo pusieran en el pecho, ni pasa nada porque os sintáis superadas por la situación. Os aseguro que a más de una  y más de dos, les ha pasado y les pasará. Y con un poco de cariño, paciencia y ayuda de vuestras parejas o familiares lograréis convertiros en las mejores madres del mundo que aman como jamás han querido a nadie, a ese hijo que habéis parido tal y como explica el artículo Sin flechazo.

Yo siempre he dicho que tener a mi hija es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, pero jamás negaré que los primeros días o incluso semanas fueron un pequeño “infierno” en el que me sentía culpable y angustiada por muchas cosas. Culpable por querer dormir más de dos horas seguidas, por intentar sacar 1 minuto para cepillarme los dientes con calma sin temer que mi bebé llorara reclamando mi pecho, por querer no sentir miedo, por soñar con volver a ser la de antes…. y recuperar el equilibrio y la calma.

No veía la luz al final del tunel y pensé que jamás saldría a la calle o iría al baño porque temía que se me abrieran los puntos de la episiotomía. Pensé que jamás se curaría el pezón terriblemente agrietado por la succión de mi pequeña, tampoco me esperaba que mi postparto fuera tan duro, tuve una mastitis y encima me salieron calenturas por toda la boca de la fiebre que me subió. 

Sin embargo, pese al cansancio, el dolor y más de una intensa llorera, miraba a mi hija y cada segundo que pasaba con ella, mi amor crecía de manera incontrolada aunque mis ojeras llegaran al suelo y mi cuerpo no diferenciara el día de la noche.

Hoy a menos de 8 semanas de volver a dar a luz a mi segundo hijo, reconozco que tengo cierto miedo, pero ahora también sé lo que me espera y por eso, me parecen tan importantes los cursos de preparación al parto y por favor ¡postparto!

Matronas y/o  ginecólogos:  no os olvidéis de lo importante que es preparar a una mujer para ese momento. Al fin y al cabo, el parto está más o menos “controlado” por especialistas como vosotros y aunque sea “nuestro”, de las mujeres, el postparto también lo vivimos y sufrimos nosotras.

Desde aquí quiero dar las gracias a Reme, la matrona con la que ayer empecé mi curso de preparación al parto y al postparto, ya que nos explicó de manera muy clara, que esos días posteriores son igual de importantes en sus clases y no quiere que a ninguna nos pille de sorpresa una grieta en el pezón, el cansancio o el dolor de la epiosiotomía, sobre todo a las primerizas.

Ser madre es la experiencia más gratificante, emocionante, maravillosa y mil cosas buenas más, por eso, no dejéis que un postparto malo y con desconocimiento empañe ni un segundo vuestra felicidad. No dejéis de ir a los cursos y preguntad todo lo que queráis saber porque saber lo que os espera, os ayudará mucho esos días.

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5 Comentarios

  • 1. Solyluna08  |  enero 22, 2009 at 11:49

    yo hetenido la suerte de contar con una hermana con un bebe hace poco y he visto en primera liena lo que ha pasado tras el parto. gracias a su experiencia y a los ucrsos espero tenr una idea clara de lo que se viene encima. gracias por contarnos ese tipo de cosas que es verdad que nadie las cuenta ¡solo hablan del parto pero nunca del posparto!

  • 2. Paloma  |  enero 26, 2009 at 10:50

    Hola Carmen,

    Me alegra muchísimo leer que la comunidad de tocólogos y matronas empiezan a ver las mamás necesitamos muchísimo apoyo para el postparto. Ya de por sí es complicado hacerte a la nueva situación como para encima sentirte culpable por el sentimiento de impotencia. Creo sinceramente que esos cursos nos pueden ayudar mucho.

    ¿Dónde acudes tú?. He odio hablar muy bien de Aguirre de Carcer.

    Un beso y mucha ánimo en tu recta final

  • 3. Mariola  |  enero 26, 2009 at 10:52

    Quizás esta pregunta sea obvia, pero ¿una mamá que no es primeriza, realmente necesita clases de preparación al parto?.

  • 4. Carmen  |  enero 27, 2009 at 16:28

    Mariola, yo he decido repetir la experiencia y como embarazada ¡siempre hay algo nuevo que aprender! Además, cada embarazo es un mundo y puedes tener dudas que con el anterior no tenías. Además, el parto es una experiencia impresionante y cuanto mejor preparada vayas, mejor lo harás y mejor te adaptarás a casa etapa del mismo. Además, estar en contacto con mujeres en tu misma situación ayuda mucho, sobre todo al final.

  • 5. Amaya  |  febrero 8, 2009 at 1:01

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Carmen. Tanto hablarnos del parto, del dolor, anestesia y demás, que no digo que no sea importante, pero lo que viene después a mí me pilló completamente descolocada. Y creo que soy una de esas pocas mujeres que violan esa ley del silencio: cuando me preguntan qué tal el parto, siempre digo que el parto fueron unas horas, pero que peor fue después. Por el bajón de hormonas y porque tuve algunos problemas con la lactancia los primeros días. Sentía que cualquier persona podía cuidar mejor a mi bebé y me sentía desbordada, triste y culpable. ¡Y se suponía que debía ser la mujer más feliz del mundo! Ahora sé que todo se pasa y que el amor siempre llega. Por eso, cuando felicito a una partirienta, siempre le digo: “Animo, que el primer mes es el más duro”

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