diciembre 18, 2008

Minifaldas, tacones y ¡lencería sexy!

lenceria1.jpgDicen los expertos, que cuando una mujer está embarazada, su cuerpo vive una revolución hormonal constante que la hace cambiar su gusto por las cosas, detectar olores inapreciables para el resto o coger manías o ascos a comidas que antes le apasionaban.

Algo así me debe estar sucediendo a mí. Cada vez que voy de tiendas desde que estoy embarazada, siempre termino mirando los escaparates o stands de ropa interior con colores llamativos y diseños especialmente sexys. Si en un estado normal (no embarazada) me perdiera la lencería, no tendría ningún tipo de interés el tema, pero es que para mi ropa interior suelo ser bastante “discretita” y mis cajones están llenos de sujetadores blancos con alguna puntilla sencilla, algún conjunto negro más “mono” y el siempre poco atractivo color visón para las camisetas blancas.

Pero es “embarazarme” y pararme a mirar todo lo que lleve encaje, raso, sedas de colores granates, marrones e incluso ¡rojo! ¡En mi vida he tenido nada rojo para mis partes íntimas! Ni siquiera el típico tanga que te  regalan para Nochevieja….

tacones1.jpgPero no queda ahí el tema de mirar lencería imposible de ponerme con mi pecho y culo descomunales, no, es que también me paro a mirar los zapatos de fiesta con más altura de todas las zapaterías que encuentro en mi camino, vamos esos que como te caigas de ellos, necesitas un paracaidas para salvar la vida.

¿Alguien lo entiende? Yo no, porque además, me muero por ponerme minifaldas o vestidos que tapen lo justito cuando hace años que no me pongo uno de esos cuando he podido.

Misterios del embarazo: ¿qué cosas “raras” os pasan a vosotras durante estos meses de esperas?

PD: el otro día me pegué un tortazo espectacular en la cola de un super cuando salí disparada a coger a mi niña que se me escapaba entre los carritos de la compra. Me llevé un susto de muerte porque me caí de morros, con mi hija en brazos y sobre la barriga. Y todo porque se me fue totalmente la cabeza y mi sentido del equilibrio desapareció por completo en menos de una décima de segundos. Lo que reafirmó mi decisión de no “aguantar” los tacones durante estos meses. 

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4 Comentarios

  • 1. Jazmín79  |  diciembre 19, 2008 at 11:43

    QUé gracia, a mí por lo que me ha dado es por mirar escaparates de motos y nunca me han gustado ni tengo pensado comprarme una.

  • 2. Mara  |  enero 20, 2009 at 16:35

    En mi caso me pasó justo al contrario. Siempre he sido de las de “antes muerta que sencilla”, salvo cuando estaba embarazada de Gonzalo. Veía a mis pobres taconazos y salía espantada, total, que tuve que renovarme el zapatero enterito. ¡Qué hubiera hecho yo sin las bailarinas de Bimba y Lola!.

  • 3. claudia  |  enero 26, 2009 at 21:04

    que buen portal
    posicionamiento web

  • 4. tania  |  enero 31, 2009 at 13:09

    Jua jua jua. Ya pienso en el bikini jua jua jua, dando a luz en Abril, llego a Agosto con un cuerpo de parturienta que te mueres. Todo lo que tenga encajes, puntillitas, etc, me fascina mas ahora que nunca. Ergo, imposible, llevo 7 meses de intensas candidas, pfffffffffffffff, horrible. No se lo deseo a nadie. Nada que no sea 100% algodon esta aprobado ni por mi pobre cuerpecillo ni por mi gine………

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