Archivo de diciembre, 2008

diciembre 24, 2008

¡Feliz Navidad!

He de reconocer que me encanta la Navidad. Tengo esa suerte. Sé que para muchas personas estas fechas suelen ser días tristes, de añoranza por seres queridos y porque la ilusión se perdió en algún momento del camino.

navidad.jpg

Yo de momento todavía disfruto mucho de ellas y, desde que fui madre por primera vez, con más razón si cabe. Ahora con mi segundo embarazo las vivo muy intensamente, aunque mi estado no me permita comer jamón del bueno (mis últimos análisis sacaron una nula presencia de anticuerpos de Toxoplamosis, por lo que intento ser prudente con ciertos alimentos), brindar con cava o atracar las tabletas de turrón de chocolate.

Pese a estos pequeños “sacrificios” sigo emocionándome poniendo el árbol y el belén en el salón de casa y más todavía, cuando por las noches las luces navideñas iluminan las calles más céntricas de la ciudad y doy un paseo por ellas con mi pequeña de dos años y medio. Su cara me lo dice todo: “La Navidad sigue siendo maravillosa y un tiempo para soñar más que nunca”.

Nosotros cenaremos en familia, en mi caso con la “política”. En este tema también tengo mucha suerte. Mi marido y yo nunca hemos discutido por esto: Nochebuena con su familia y Nochevieja con la mía, los dos lo preferimos así  y espero que así sea por muchos años. Cada noche tiene su encanto y lo más importante de todo es que estamos entre nuestros seres queridos (que por cierto, son muchos al ser los dos familia muy numerosa).

Esta noche os deseo que todos seais muy felices y que os acerquéis a los corazones de vuestros seres queridos, estén a vuestro lado o algo más lejos.

¡Feliz Navidad!

PD: Y vosotros ¿cómo pasáis la Navidad? ¿qué sacrificios son los que peor lleváis estos días por estar embarazadas?

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diciembre 18, 2008

Minifaldas, tacones y ¡lencería sexy!

lenceria1.jpgDicen los expertos, que cuando una mujer está embarazada, su cuerpo vive una revolución hormonal constante que la hace cambiar su gusto por las cosas, detectar olores inapreciables para el resto o coger manías o ascos a comidas que antes le apasionaban.

Algo así me debe estar sucediendo a mí. Cada vez que voy de tiendas desde que estoy embarazada, siempre termino mirando los escaparates o stands de ropa interior con colores llamativos y diseños especialmente sexys. Si en un estado normal (no embarazada) me perdiera la lencería, no tendría ningún tipo de interés el tema, pero es que para mi ropa interior suelo ser bastante “discretita” y mis cajones están llenos de sujetadores blancos con alguna puntilla sencilla, algún conjunto negro más “mono” y el siempre poco atractivo color visón para las camisetas blancas.

Pero es “embarazarme” y pararme a mirar todo lo que lleve encaje, raso, sedas de colores granates, marrones e incluso ¡rojo! ¡En mi vida he tenido nada rojo para mis partes íntimas! Ni siquiera el típico tanga que te  regalan para Nochevieja….

tacones1.jpgPero no queda ahí el tema de mirar lencería imposible de ponerme con mi pecho y culo descomunales, no, es que también me paro a mirar los zapatos de fiesta con más altura de todas las zapaterías que encuentro en mi camino, vamos esos que como te caigas de ellos, necesitas un paracaidas para salvar la vida.

¿Alguien lo entiende? Yo no, porque además, me muero por ponerme minifaldas o vestidos que tapen lo justito cuando hace años que no me pongo uno de esos cuando he podido.

Misterios del embarazo: ¿qué cosas “raras” os pasan a vosotras durante estos meses de esperas?

PD: el otro día me pegué un tortazo espectacular en la cola de un super cuando salí disparada a coger a mi niña que se me escapaba entre los carritos de la compra. Me llevé un susto de muerte porque me caí de morros, con mi hija en brazos y sobre la barriga. Y todo porque se me fue totalmente la cabeza y mi sentido del equilibrio desapareció por completo en menos de una décima de segundos. Lo que reafirmó mi decisión de no “aguantar” los tacones durante estos meses. 

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diciembre 9, 2008

¿Niño o niña?¿Carlos o Alejandra?

¿Niño o niña?Es curioso como con esto de los embarazos todo el mundo tiene un teoría particular y por supuesto infalible para saber que el hijo/a que esperas es un niño o una niña. A mí siempre me ha hecho mucha gracia este tema porque lo que está claro es que todo el mundo tiene un 50% de posibilidades para acertar y otro 50% para equivocarse. ¡Si es que parece que todo el que se acerca a ti para tocarte la tripa tiene una aparato de ecografía multidimensional incrustado en sus pupilas y sabe lo que vas a traer al mundo!

El nombre de tu futuro hijo también es un tema totalmente sensible para la opinión pública. Y es que aunque no preguntes, todo el mundo opina sobre ello. Yo más de una vez he pensado en que el día menos pensado me veo en el Congreso de los Diputados explicando a nuestros representantes los motivos que me han llevado a elegir este o aquel nombre y luego ellos debatirán cuál es el más adecuado….

¿Pero por qué un embarazo pasa a ser dominio de la opinión pública y por tanto susceptible de cualquier comentario? Vamos que hasta por la calle, la prima del portero del portal de al lado de tu casa parece tener vela en este entierro: “Que si tienes mucha tripa para las semanas que llevas”, “Uy esa tripa es de niño, te lo digo yo que nunca fallo”,  “Tienes cara de tener una niña, se te ve fatal y eso un síntoma infalible” y así un montón de comentarios agradables o no tanto, basados todos ellos en una total y rigurosa base científica, claro, y respaldados por supuesto en una carrera de Medicina con la especilidad de Obstetricia y Ginecología, “of course”.

EmbarazoPero aunque en tu cabeza se agolpan un sinfín de contestaciones para cortar a la tipa en cuestión, te callas y sonries, cuando realmente te dan ganas de decirle “Y tú, ¿te has mirado en el espejo? Que yo estaré embarazada y con la nariz hinchada pero tú eres siempre así de fea y gorda y yo no te digo ni mú”.

En fin, menos mal que siempre se reciben desde el más absoluto cariño y hay que aguantar estoicamente con una gran y amplia sonrisa, pese a que la hija del dueño de la frutería donde compra tu madre a la cual no has visto en tu vida te esté tocando la tripa como si fuera un perro al que estás sacando a pasear.

Y a vosotras ¿qué es lo que más o menos gracia os hace de los comentarios de la gente sobre vuestras tripas?

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