Marzo 17, 2011

La peor madre del mundo

Así es como me siento hoy, día en el que mi hijo Carlos cumple 2 años.

Y os preguntaréis por qué me siento tan mal cuando debería ser un día feliz, plagado de recuerdos preciosos y emociones intensas. Pues bien queridos, aquí la madre trabajadora con prisas todo el día se ha olvidado por completo de llevar los regalitos para los compañeros de su hijo en la guardería como se suele hacer en estos casos. Tal despiste tenemos que ¡ni siquiera hemos caído en comprarlos!

He pasado una mañana terrible castigándome a mí misma pensando en cómo he sido capaz de no haber recordado algo tan importante para mi hijo. Vale que él ni se entera y sigue con su vida como siempre, pero yo como madre que hasta ahora me había “currado” los cumpleaños de Ana como si fueran el primero cada uno de ellos, haberme olvidado de comprar esos regalitos, chuches, chorradita para los niños de la clase de mi niño ha sido un golpe a lo más profundo de mi ser.

Su padre lo ha debido pasar igual de mal porque no ha dudado en coger su moto a la hora de la comida para remediar este terrible despiste. Ha ido a una de las tiendas Tiger que hay en el centro de Madrid, ha comprado unos lápices con muñequitos en los extremos y unos pomperos muy “salados” y los ha llevado a la guardería para que Carlos pueda repartirlos entre sus amigos a la hora de la merienda.

Esta cadena noruega está comenzando su expansión en España y os recomiendo que no dejéis de echar un vistazo a sus tiendas: tienen una relación calidad-precio inmejorable y resuelve de una manera eficaz la compra de regalitos y detalles de última hora sin gastarte mucho dinero. Tienen artículos para casa, para la oficina, juguetes para los niños, complementos, etc con un diseño muy cuidado que no podrías definir de otra manera que como “nórdico”.

Mis compañeras, que son todas encantandoras, han estado animándome toda la mañana y le han restado importancia a mi despiste. Además, he recibido en la oficina un regalo para Carlos de Zippy, la marca de ropa infantil ¡y me ha hecho tanta ilusión que he empezado a ver las cosas de otra manera! Gracias a todo su departamento de comunicación y las personas que lo gestionan.

Es verdad que me he despistado totalmente y me he olvidado de comprar los detalles para la guarde, pero llevo toda la semana haciendo llamadas y mandando mails a mis amigos y primos con niños para que vengan a celebrar el cumple de Carlos el sábado en casa, he hecho la lista de cosas que tengo que comprar para su celebración, tarta y velas incluidas y la he repasado más de 200 veces y, en ningún momento me he olvidado de su cumple y lo mucho que lo quiero ¡claro! De hecho, lo más importante es que esta mañana me he despertado y le he dado el mejor regalo que puedo hacerle por su cumple: todo mi amor en forma de besos y abrazos, aunque él sólo quisiera que le pusiera el dvd de Nemo o el juego de motos de su padre de la Playstation ¡a las 7 y media de la mañana!

Y vosotros ¿habéis tenido algún despiste de este tipo?

¿Cómo habéis celebrado los cumples de vuestros pequeños?

¿Qué regalitos lleváis a sus coles o guarderías para celebrar con los compañeros de vuestros hijos sus cumpleaños?

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16 ComentariosEnviado por: Carmen
Marzo 10, 2011

¿Se deja de decir “Te quiero a un hijo”?

Nunca he sido especialmente cariñosa. Tampoco es que sea seca, pero no voy dando abrazos y besos a diestro y siniestro, aunque cuando necesito hacerlo o simplemente me apetece, lo hago sin complejos y con todas las ganas.  “Te quiero” son palabras que no salen fácilmente por mi boca y son muy pocas las personas que las han escuchado y recibido.

Sin embargo, mis hijos podrían negar todo lo que acabo de escribir y decir de mí que puedo llegar a ser “pesada”. A ellos me los como a besos, los estrujo, los toco, les acaricio el pelo, les huelo, les “mordisqueo”, les persigo para hacerles cosquillas, los observo cuando juegan, cuando duermen escucho sus respiraciones e incluso, me tumbo a su lado un rato, pero sobre todo, no paro de decirles lo mucho que los quiero y lo importantes que son para mí.

Cuando era una adolescente me reía con mi amiga Chitty de esas series americanas en las que los protagonistas, padres e hijos, no pasaban un capítulo sin decirse “Te quiero hijo, te quiero papá”. En plena vena teenager nos parecían unos cursis y unos ñoños y les imitábamos siempre que podíamos llevándonos la mano al corazón mientras hacíamos una mueca muy afectada.

Todo eso lo recuerdo ahora con gracia porque hago exactamente lo mismo que esos protagonistas de series americanas y me derrito cada vez que Ana me dice “Te quiero mamá” o Carlos viene y me abraza y a su gutural manera me dedica unos sonidos llenos de cariño.

Me resulta casi imposible creer que algún día pueda dejar de decirles lo mucho que los quiero, pero tras sobrevolar los mundos de Yupi y poner los pies en tierra, debe pasar más a menudo de lo que ahora creo.

Estos días han llegado a mis manos dos novelas que tratan de los sentimientos no expresados entre padres e hijos o entre personas que por algún motivo han sido importantes en sus vidas. Una es la finalista del Premio Planeta 2010 El tiempo mientras tanto, de Carmen Amoraga, que estoy leyendo con mucha angustia cada noche, y la otra es Las cosas que no nos dijimos, del escritor francés Marc Levy.

La primera es una novela que saca a la luz los sentimientos tontamente escondidos en el corazón de la protagonista hacia su primer amor ya fallecido y su hija, en coma tras un accidente de coche. Pilar es una mujer atormentada porque ahora que está a punto de perder a su única hija se da cuenta de que ha vivido toda su vida una mentira sentimental y repasa en una habitación de hospital todos los momentos en los que podía haber cambiado su vida o haber expresado sus sentimientos hacia los demás y que nunca hizo. Ahora está totalmente atormentada, porque su amor platónico ya no está y su hija está al borde del precipicio. Quizás nunca más pueda decirle lo mucho que la quiere y lo mucho que siente no habérselo dicho más a menudo.

La segunda novela, que no he leído y que no sé si podré leerla si no quiero llorar antes de dormirme (leo cada noche en la cama antes de dormir, sea la hora que sea, esté cansada o no… es una de las cosas que más me gusta hacer), una mujer recibe la noticia de que su padre, con el que no ha tenido mucho trato a largo de su vida, no irá a su boda que tendrá lugar en cuatro días porque se ha muerto. Al día siguiente del funeral recibe una sorpresa que la hará descubrir a su padre ya ausente y lo mucho que la quería sin que ella lo supiera. Glups.

Por eso desde aquí os animo a decir a todas las personas importantes para vosotros lo mucho que las queréis, para que el tiempo no construya un muro cada vez más alto a vuestros sentimientos. Si las palabras no os salen fácilmente a la cara, escribirles una carta, un e-mail, una postal…. lo que sea, pero no dejéis de hacerlo, os sentirés mucho mejor y seréis más felices.

Yo en cuanto esté con los míos, pienso volver a decirles OS QUIERO.

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8 ComentariosEnviado por: Carmen
Febrero 21, 2011

¿Mi hija modelo? No, gracias

Últimamente pienso mucho en lo rápido que pasa el tiempo desde que soy madre y siento cierta nostalgia por esos momentos de la vida cuando tienes ventitantos y alguien te dice eso de “ya lo entenderás cuando seas madre” “o “Disfruta ahora que el tiempo pasa volando, ya lo entenderás”.

Totalmente de acuerdo. Ahora soy madre y me doy cuenta de lo equivocada que estaba en muchas de mis convicciones o creencias en el pasado y que hubiera defendido sin dudar.

Este rollo introductorio, que no tiene nada que ver con mi entrada de hoy, lo escribo tras echarle un vistazo al número de marzo de la revista Elle, revista que espero todos los meses con muchas ganas y felicito a mis compañeros por el gran trabajo que hacen, tanto en papel como en web.

Sin embargo, este número me ha dejado algo más pensativa de lo normal. Aunque no soy una gran adicta a la moda, sí me gusta repasar las tendencias y propuestas que nos hacen desde sus páginas.

Este mes incluye el Extra Fashion Book y aquí es donde mi estado de ánimo ha entrado un poco en barrena.

En este suplemento incluyen un reportaje sobre las nuevas estrellas de las pasarelas y las top models del momento no tienen más de 18 o 19 años!!! Y sí, vale, ha sido así siempre pero es que una de ellas, Daphne Groeneveld, sólo tiene 16 años.

A mí me van a perdonar los diseñadores, responsables de marca, organizadores de desfiles, revistas de moda… ¿cómo es posible que una cría de 16 años sea una de sus estrellas? No me entra en la cabeza.

Ana es bastante “monilla”. No es amor de madre, me lo dicen a menudo. Es muy rica y tiene una cara especial. Más de una vez y más de dos me han comentado si no me he planteado meterla en una agencia de niños modelos y yo, sinceramente, me quedo totalmente alucinada porque jamás se me ha pasado por la cabeza. Primero porque siendo objetivos la niña es “mona”, pero tampoco es un bellezón. Segundo y más importante, preferiría que la niña fuera abogada, médico, ingeniera, química, veterianaria, electricista, profesora… o cualquier cosa antes que modelo.

Lógicamente no voy a obligarla a estudiar o dedicarse a lo que yo considere oportuno, pero intentaré que elija con conocimiento de causa y que decida con cabeza. Por supuesto, la niña terminará haciendo lo que ella quiera y espero apoyarla en todo lo que ella decida ser, siempre y cuando sea algo legal, honrado y productivo, ¡¡¡¡ claro!!!!

Ser modelo me parece una profesión durísima, no porque conlleve un esfuerzo físico importante, no… lo siento pero no me creo que hacer sesiones interminables de fotos o caminar horas por una pasarela se compare al trabajo de un minero, un reponedor de Mercamadrid o estar semanas en un barco pesquero.

Me refiero a que debe ser durísimo estar sometido todo el día a unos cánones de belleza muy medidos, a un riguroso culto al cuerpo, siempre perfectos para lograr un contrato, por no hablar de que tienes que tener la cabeza muy bien amueblada para que no se te metan mil tonterías en la cabeza, caigas en depresiones, enfermedades graves relacionadas con trastornos alimenticios o relacionarte con personas que quizás no quieran lo mejor para ti y sí lo mejor para ellos.

Sé que hay modelos super preparadas, que estudian en sus ratos libres, que se ocupan de cultivar su mente además de su cuerpo y que tienen unas familias que las ayudan a mantener una normalidad en ese mundo tan especial, pero no nos engañemos, no creo que estar pendiente de no superar la talla 38 (en el mejor de los casos), no pesar más de 50 kilos y hacer sesiones de fotos, desfiles y acudir a eventos sea lo mejor para una chica de 16 años.

Me cuesta creer que puedan llevar lo que yo considero una vida normal, una vida de instituto, con sus amigas, con sus estudios, con sus alegrías y sus penas, pero no tras una máscara de maquillaje, pareciendo una mujer de 25 años cuando sólo eres una niña de 16 o 17.

No quiero que se malinterprenten mis palabras y expreso mi admiración y respeto a esa mujeres y hombres que se dedican al mundo de la moda y se ganan la vida siendo modelos, los que triunfan sé que han hecho un gran esfuerzo por estar ahí y son unos profesionales como la copa de un pino.

¿A qué os gustaría que se dedicaran vuestros hijos en un futuro? Si decidieran ser modelos, ¿os haría gracia?

PD: el dibujo es de Ana, que ahora le ha dado por dibujar sirenas y nos las regala a su padre y a mí para que las pongamos en nuestro cabecero o nos las llevemos a nuestros trabajos. Y sí, los de la foto de cabecera somos nosotros: Ana, Carlos y yo, que hay gente que me lo pregunta.

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6 ComentariosEnviado por: Carmen
Febrero 9, 2011

Reunión el colegio

conciliacionEsta semana la profesora de Ana ha preparado una reunión para explicarnos cómo van aprendiendo nuestros hijos y ver de qué manera podemos colaborar en casa.

Ni mi marido ni yo hemos podido asistir. Yo tengo un trabajo en el que realmente no tengo problemas para “escaparme” a este tipo de cosas, pero es que esta semana ha sido prácticamente imposible.

Hasta la fecha no hemos faltado a ninguna y hemos hecho un verdadero esfuerzo por ir a todos y cada  uno de los actos que el colegio organizaba. Pero mientras los colegios tengan un horario tan diferente al de los trabajos de los padres y no exista una política real de conciliación, a lo largo de la vida escolar de mis hijos faltaré a alguna otra más, seguro.

Tengo un ligero cargo de conciencia, pero entiendo que no siempre podemos dejar nuestros trabajos cuando nos gustaría. Espero que el viernes, cuando vaya a por Ana al colegio, la profesora me resuma el contenido de esta reunión, aunque sea en mitad del patio. Confío en ello.

¿Debería sentirme peor por no haber asistido a una reunión en el colegio de mi hija? ¿Habéis faltado alguna vez a una reunión de este tipo? ¿Qué medidas propondríais a nuestros gobernantes para facilitar la conciliación laboral?

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3 ComentariosEnviado por: Carmen
Enero 27, 2011

Vientre de alquiler ¿lo contratarías?

Durante estos días he leído en la prensa del corazón que la actriz australiana Nicole Kidman y su marido el cantante Keith Urban han sido padres por segunda vez de una niña a la que han llamado Faith Margaret. La pareja ya tenía una niña, Sunday Rose. Hasta aquí nada destacable. Sin embargo, este nacimiento ha dado mucho más de sí. La niña ha sido gestada en un vientre de alquiler con material genético de la pareja, como anteriormente han hecho otras parejas famosas.

El cantante puertorriqueño Ricky Martin,  la actriz Sarah Jessica Parker o Elton John también han sido padres contratando los servicios de mujeres que han gestado a sus hijos por ellos.

En España esta práctica está prohibida y contratar una madre de alquiler está excluido de nuestro sistema legal. Sin embargo, en otros países como en Estados Unidos es algo normal.

Me llama la atención que estando prohibido, si pones en Google vientre de alquiler salen varias empresas que ofrecen estos servicios y que luego incluso te asesoran con el tema legal de la inscripción del bebé en nuestro país…. ¿¿¿??? ¿Perdona? No entiendo nada.

Yo he tenido la suerte de no tener problemas a la hora de concebir a mis dos hijos y nunca me he planteado qué hubiera hecho en el caso de no poder tenerlos. Supongo que tras intentarlo con los tratamientos de fertilidad, recurriría a  la adopción, aunque el proceso suele ser lento y en algunos casos, desesperante por la cantidad de papeleo y burocracia a seguir.

Pero lo de contratar un vientre de alquiler, no sé si podría. No es una cuestión de ética o moralidad, yo no tiro por ahí porque cada uno tiene sus propias creencias y hay que respertarse.

Mientras que la adopción me parece algo normal, lo del vientre de alquiler me da cierto “yuyu”, aunque me aseguraran que ese niño lleva mi carga genética o la de mi pareja. Además, habiendo tantos niños en el mundo que necesitan una familia que les quiera y que te necesitan, ¿para qué engendrar uno de esa manera tan complicada?

Si estuviera permitido y no pudieras tener un hijo ¿contratarías una madre de alquiler? ¿Crees que debería regularse este sistema en España? ¿Lo consideras una locura?

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21 ComentariosEnviado por: Carmen
Enero 20, 2011

Tete, guau guau y demás tonterías

Nunca he entendido a las familias que hablan a sus bebés o hijos pequeños como si fuera tontos. No creo que el cariño y el amor tengan que estar reñidos con el uso correcto de una lengua y su vocabulario. Intentaré explicarme aunque sé que me estoy en un charco muy profundo.

A Ana, desde que nació, la hemos intentado hablar en un castellano más o menos correcto sin que ello implicara la pérdida del tono sensible, tierno y “ñoño” que te provoca el tener un bebé delante. De hecho, ya sabemos todos que incluso dices cosas y pones caras que jamás emplearías con un adulto 😉

Ana aprendió a hablar realmente rápido y desde el principio se expresó muy bien. No es amor de madre, es que todo el mundo lo decía: las profes y responsables de su guardería, amigos, conocidos, el frutero, el pescadero… (la niña habla por los codos y cualquier interlocutor es bueno para contarle su vida y milagros con todo lujo de detalles).

De hecho hoy, con sus cuatro añazos, creo que habla mejor que algunos adultos. A lo mejor os puede sonar repelente, pero no lo es en absoluto, es sólo una niña de cuatro años que habla bien, algo que me parece realmente importante hoy en día. Además, por supuesto se equivoca, mil veces, como nos sucede a todos, y nos reímos con ella, intentamos corregir el error y hasta la próxima.

Por eso, no entiendo a los padres o abuelos que al chupete le llaman “Tete”, al perro “Guau guau” o a la galleta o biberón, a saber qué. Y esas palabras las entendemos todos más o menos, pero hay ocasiones en el que crean un lenguaje propio que sólo ellos conocen. Y ahí viene el problema.

Esos niños, cuando llegan a la guardería o se  tienen que relacionar con alguien ajeno a su círculo más íntimo y les piden el “titi”, el “cucu” o el “popo”, no logran hacerse entender y, como seas tú el que tiene que atender esa necesidad del niño, la llevas clara hasta que adivinas qué te quiere decir. Para no angustiar al niño tiras de móvil y llamas a su madre que rápidamente te aclara que el “popo” es el muñeco que tiene encima de la cuna… “ahhhhhhhhh claro, ¿cómo no caí yo sola?”.

Los niños no son tontos, van a aprender igual el significado de la palabra perro que el de la palabra guau guau. Eso no quiere decir que vayan a pronunciar antes la palabra perro, ni mucho menos. Seguramente, el niño aprenda a decir guau guau antes, pero él sabrá que el perro se llama perro, aunque lo identifique como guau guau, que es lo que le decimos que hace el perro.

Con esto quiero decir que por qué no empezamos a hablar todos un poco mejor a nuestros hijos, nos preocupamos porque conozcan bien su propia lengua y tenemos un poco de cuidado con lo que hay puesto en la tele cuando están ellos presente. En los tiempos que corren se escuchan conversaciones realmente escandalosas en muchos programas basura de la televisión y que en mi opinión, un menor no debería oír nunca. Esto me lleva a pensar que algunas cadenas se pasan por el forro la legislación que regula estos temas, lo que me daría para otra entrada de este blog .

A nuestros hijos les haremos un gran favor si además, les acostumbramos al placer de la lectura. Os aseguro que merece la pena.

Y vosotros, ¿cómo le habláis a vuestros hijos? Por supuesto, no quiero que nadie se sienta ofendido ;-P es sólo una opinión y no una verdad absoluta. Seguro que además un pedagogo me explicaría los beneficios de hablarle así a los niños… habrá que preguntarlo.

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12 ComentariosEnviado por: Carmen
Enero 10, 2011

¿Qué hacer con los juguetes que “sobran”?

Lo primero y más importante de todo ¡Feliz 2011! Espero que este año que comienza no sea malo y esté plagado de muchos momentos de felicidad.

¿Cómo se han portado los Reyes Magos? En casa “demasiado” bien y es que como cada año, se nos ha ido el tema de las manos y os prometo que siempre, siempre, siempre intentamos que no suceda así.

Sin embargo, entre los regalos de casa, los de los abuelos, tíos, primos, amigos… los niños han tenido tantos paquetes para abrir que el contenedor de papel de al lado de casa no saludaba cada vez que nos veía aparecer ;-P.

Pero imagino, que el llevar papeles de regalo y cajas de cartón a reciclar es uno de los daños colaterales menos importantes de estos días. La felicidad de los niños al ver tanto paquete realmente emociona, pero ¿necesitan tanto? Yo creo rotundamente que no, de hecho con una cuarta parte posiblemente seguiría siendo demasiado.

Y claro, tras la avalancha de regalos y juguetes…. ¿dónde los colocas? Os juro que en nuestro piso hay juguetes hasta por el pasillo, en su cuarto ya no cabe nada y cuando digo nada, es de verdad.

No queda más remedio que hacer hueco y hemos quedado con ellos, bueno con Ana, que a Carlos lo único que le interesa es un tren al que ya ha quitado las ruedas y una moto teledirigida, que el fin de semana tenemos que ver qué cosas no usan para dárselos a niños que los necesiten más.

Ana de momento no ha puesto pegas, veremos cuando comience la selección….

Muchos padres no saben qué hacer con aquellas cosas que sus hijos han dejado de usar y que están más o menos nuevos y pueden aprovecharlos otros niños.

Nosotros, los juguetes y un carrito de Ana, los llevamos al Hospital Niño Jesús de Madrid. Allí los revisan y clasifican por edades y los reparten entre las zonas comunes de las habitaciones de los niños ingresados. Creo que también admiten cuentos.

Supongo que en los grandes hospitales con unidad de Pediatría recogen también los juguetes para que los niños allí tratados puedan hacer su ingreso más llevadero. Sería cuestión de preguntar en cada hospital.

Por eso, desde aquí, antes que tirar las cosas que tus hijos no quieren, piensa si otros niños pueden utilizarlos. Seguro que cerca de tu casa hay alguna ONG o iglesia o incluso un hospital donde estarán encantados de recogerlos para que niños con menos suerte que los tuyos puedan disfrutar de ellos.

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4 ComentariosEnviado por: Carmen
Diciembre 30, 2010

Adelantar el parto para cobrar los 2.500 euros

Como ya os he contado en algún post anterior, me rodean amigos que están a punto de ser padres. Salen de cuentas a principios de enero y ninguno cobrará los 2.500 euros de ayuda que hasta ahora el estado daba por tener un hijo.

Una de ellos, Inma, tiene su FPP (fecha probable de parto) el mismo día de Reyes y cuando el Gobierno anunció el fin de la ayuda estatal, la conversación no tardó en llegar. “Inma, ¿te has enterado?” “Sí, una lata” “¿Y qué vas a hacer?” “Aguantarme, no me perdonaría que algo saliera mal por precipitar las cosas”.

Yo en su situación imagino que me tiraría de los pelos, pero tampoco podría sugerir al ginecólogo que me adelantara el parto para cobrar la ayuda. Gracias a Dios nuestra situación económica familiar es estable y más o menos cómoda.

Sin embargo, me pongo en el lugar de muchas familias que no lo están pasando bien por la maldita crisis y me entran dudas, muchas: 2.500 euros es mucho dinero que ayudarían a pasar el bache un tiempo.

¿Vosotros qué hariaís? En tiempos prudenciales y siempre con la FPP a menos de 15 días, ¿pediríais al ginecólogo que os adelantara el parto para cobrar los 2.500 euros?

Si estás a punto de dar a luz, puedes probar con algunos trucos inofensivos que pueden ponerte de parto antes de lo previsto: hacer el amor, caminar… y muchos más en el reportaje que hemos preparado. Pulsa aquí para leerlo.

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Diciembre 20, 2010

Cómo evitar que un niño se pierda

Como en casi todas las casas, llegadas las fiestas navideñas hay varias visitas obligadas al centro de la ciudad con los niños: Plaza Mayor a ver los puestos y los árboles, paseos para ver la decoración de las calles, Cortilandia….

Yo que no soy nada amiga de mezclar multitudes con niños, me agobio mucho cada vez que tengo que afrontar una de estas situaciones. Me da pánico que se me pierda un niño, es algo que nunca me ha pasado pero sólo de imaginármelo me entran los siete males y me puede llegar a faltar la respiración. Como no puedo evitar estas citas ni dejar de hacer la vida normal, llegado el momento me armo de valor y agarro a los niños bien fuerte de la mano e intento no perderlos de vista en ningún momento.

Todavía me acuerdo de una vez que me llevé a Ana de compras hace ya un par de años a un centro comercial y ella desapareció durante 15 segundos detrás del “burro” de ropa que yo estaba mirando. Os juro que fueron los segundos más largos de toda mi vida. El corazón se me paralizó y todo mi mundo se vio totalmente descolocado sólo de pensar que la niña no estaba.

¿Exagerada? Tal vez, por eso toda precaución me parece poca y si por mí fuera pondría un chip a mis hijos para saber dónde están en cada momento. La mayoría pensaréis que soy una loca paranoica que atenta contra su derecho a la intimidad o privacidad, pero no creo que saber dónde está tu hijo pequeño sea ir contra nada, lo contrario me parece “anti-natura”.

Así que cuando leí en un periódico la recomendación de la Policía Nacional sobre anotar en el brazo de tus hijos el número de móvil de sus padres o acompañantes adultos si vas con ellos a sitios donde haya mucha gente para localizarlos lo más rápido posible en caso de pérdida del menor, me pareció una buenísima idea.

Este verano, la Cruz Roja española tuvo una idea similar proporcionando en las playas pulseras donde se anotaba el número de móvil de los padres por si el niño se despistaba, llamar a los angustiados padres lo antes posible, reduciendo el sufrimiento de los niños enormemente.

Sin embargo, hay personas que se niegan a este tipo de medidas alegando que son un atropello a la intimidad del menor o que facilitan la labor a un secuestrador ¿¿¿??? Yo desde luego, no entiendo nada de esas opiniones.

¿Vosotros? ¿tenéis algún truco que os ayude a localizar a los niños si se pierden? ¿os ha pasado?

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Diciembre 8, 2010

La carta a los Reyes Magos

Ya tenemos aquí las Navidades y  estamos en la intensa labor de investigación sobre lo que se va a pedir Ana a los Reyes Magos.

arbol-navidadNo sé vuestros hijos, pero mi pequeña saltamontes nos lo está poniendo muy difícil: o se pide todos los juguetes que anuncian en la televisión y ve en los catálogos o no suelta ni Pamplona sobre sus deseos.

Cuando era más pequeña era relativamente fácil acertar, pero ahora que ya tiene 4 añazos, la enana tiene claras  sus preferencias y gustos muy definidos, aunque ahora juegue al despiste.

Este año tenemos más o menos claro que hay que renovar su vestido de Princesa (zapatos y complementos a juego, claro está) y ese objetivo ya está conseguido. En las tiendas Disney tienen de todo en este campo y me sentí como un hada madrina eligiendo su vestido. Este año me hubiera gustado escoger el de Maléfica, sí, habéis leído bien, a ella le encanta…. pero como no hay disfraces de mala en Disney, tuvimos que conformarnos con el de la Bella Durmiente.

Otra de las cosas que más repite es que quiere un ordenador, pero sin ratón, “como los vuestros” (tanto su padre como yo tenemos un portátil en casa) así que es posible que le echemos un vistazo a los que hay adecuados para su edad. Teniendo en cuenta cómo maneja mi iphone o cómo domina la Nintendo DS de su padre, el ordenador no será ningún reto para ella.

Y luego nos ha pedido algo que según ella es un maletín con un muñeco que cuando lo aprietas le salen granos, trenzas de colores y mocos… os juro que andamos de lo más perdidos. No tenemos ni la más remota idea de a qué juguete se refiere y mira que nos tragamos todos y cada uno de los anuncios de la tele y hemos repasado al detalle los catálogos que caen en nuestras manos. Si vosotros sabéis a qué se refiere os agradeceré infinitamente vuestra ayuda.

Con Carlos de momento es muy fácil: él es feliz con balones, coches, trenes, figuritas de animales y tacos o construcciones para su edad.

Además de estas cosas, siempre suelen caer libros, pinturas, plastelinas… que les gustan mucho y detallitos de última hora que no puede resistirme a llevar a casa cuando estoy mirando regalos para el resto de la familia.

Es terrible porque no quiero que mis hijos se acostumbren a tener millones de cosas cada año y quiero que valoren la enorme suerte que tienen, pero ¿dónde está el límite? ¿Cómo hacerles valorar los juguetes o regalos que otros niños no tendrán jamás? ¿Cómo evitar malcriarlos? ¿Cómo explicar a tíos y abuelos que no se pasen? ¡Qué tarea tan complicada!

Y vuestros hijos ¿qué han pedido a los Reyes Magos este año? Si no lo tenéis claro, echadle un vistazo al Especial Juguetes de nuestra revista ¡están los más indicados para cada edad!

PD: os dejo una foto de nuestro árbol de Navidad. Lo hemos puesto ya  y Carlos está alucinado. En cuanto nos descuidamos ha quitado todos los adornos que están a su alcance y los ha desperdigado por el salón 😉

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2 ComentariosEnviado por: Carmen

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